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AMLO: el cambio personal o estructural | Columna de Ricardo Sánchez García

Sin partitura

Qué Andrés Manuel López Obrador tome protesta y reciba la banda presidencial no es solo es un momento histórico, es un hecho inédito resultado de años de lucha, derramamientos de sangre, muerte y exilio a disidentes y por supuesto, resultado de las malas decisiones económicas y de gobierno de los pasados sexenios.

“Al margen de la ley nada, por fuera de la ley nadie” ha sido una frase reiterada en Andrés Manuel López Obrador y es la esperanza de una gran parte de la ciudadanía.

Fue la terquedad de López Obrador por alcanzar un ideal personal y por contagiar a miles de ciudadanos de su entusiasmo.

Pese al manejo de medios en su contra y tener en su contra los más poderosos grupos de poder hoy Andrés Manuel es presidente de México.

Pero fue la combinación de muchos otros factores: el sentimiento de traición de Vicente Fox por el cambio que nunca llegó, la cantidad de sangre y muere en el sexenio de Calderón, la improvisación de un presidente hueco, vendido como producto de desecho como fue Peña Nieto. El 68, el 88, las víctimas de los peores delitos y claro, Ayotzinapa. Aunado a ellos, las paulatinas reformas de las leyes electorales y la participación ciudadana.

A esto agregamos las nuevas formas de comunicarnos, logrando independencia de los medios tradicionales. Construir una opinión pública desde los noticieros cada vez les fue más difícil al grado que esta ve no les funciono.

Simbólico es que sea Muñoz Ledo quien le entregue la banda presidencial. Un intelectual de izquierda, luchador, orador y por supuesto líder en todos los sentidos.

En un país donde la violencia y corrupción parecen estar en nuestra cultura, el reto es demostrar que las transformaciones deben ser estructurales y que no basta la buena voluntad.

En nuestro país hay muchas personas trabajadoras y honradas pero tienen años en la misma o peor situación económica. Para que exista un verdadero cambio, debemos entroncar una parte personal y una estructural. Por eso era necesario el cambio.

La estructura podrida no permitía hasta hoy una mejor calidad de vida a pesar del empeño de muchos ciudadanos. Con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador veremos si es real está posibilidad.

El reto del gobierno entrante es demostrar que no es solo la vida personal, sino las decisiones macro que afectan la calidad de vida en las personas. Y en ello están puestas muchas esperanzas.

 

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