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Alaska y los sinuosos caminos para estudiar | Columna de Óscar Esquivel

ivonne ortega

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Exámenes dudosos… diputados focas

El camino más seguro de llegar a ser un hombre de bien -no sé si de éxito, pero sí de buenos principios humanos- es la educación. Las empresas exigen capacitación, la mayoría solicitan bachillerato o carrera técnica para cumplir con los estándares requeridos por la industria, pero qué sucede, ¿por qué no se da de manera natural estudiar?

Muchos jóvenes de hoy, aquellos que tienen la solvencia económica resuelta, costean su capacitación, una licenciatura o alguna especialidad, pero nos encontramos que los beneficiados para realizar una maestrías o doctorado en México o en el extranjero casi siempre son los de la clase económica media alta y alta, que cuentan con las “palancas” suficientes para llevar a cabo sus ”sueños”, existiendo muchos jóvenes de clase más humilde, realmente brillantes, los que siempre esperan alguna beca para continuar sus estudios.

Las becas se les asignan a personas hijos de políticos o influyentes, en ocasiones, sin méritos académicos suficientes.

Los centros de investigación científica y tecnológica se han convertido precisamente en un ejemplo de influyentismo, donde no debería existir, una práctica muy común por los “criterios” estrictos de selección, solo que se aplican de diferente modo y no objetivamente.

Los procedimientos de selección para entrar a una carrera en las universidades públicas se da en torno a un examen de admisión, si el joven estudiante no fue admitido, tiene la opción de revisión de examen, obviamente es un engaño total, porque cuando el muchacho acude a revisar su examen, solo le muestran la hoja de opción múltiple donde el respondió… con lápiz 2b para poder borrar, donde posteriormente es leída por un sistema de ojo electrónico y es todo.

Creo, nunca, se ha sometido este proceso de examen a una rigurosa auditoría, para conocer si realmente los afortunados en alcanzar un pupitre universitario fue por su capacidad y no por una “ayudadita”… la computadora con su lector, ¿no captarán la pluma negra?.

Las escuelas como las de medicina en todo el país sin duda las más cuestionadas por este procedimiento.

Las universidades públicas deberían ser los organismos públicos más transparentes en sus procedimientos de admisión, dejar claro y con certeza que todo proceso de clasificación es totalmente transparente. En ello se juega el futuro del joven, su vida y sus anhelos.

Es necesario poner a consideración que cada año se de una revisión auditada de los exámenes, para que no exista duda que nadie es más que otro… ¡vaya! democratizar la educación… eso ya se perdió.

Alaska

Qué bonito es Alaska, sus grandes glaciares, si se tiene suerte podrás ver en esta época focas criando a sus cachorros… aun cuando por ahí de junio llegarán a matar a miles los cazadores de pieles.

Qué hermoso se siente navegar donde las agua frías parecen un lago y nada te mueve, la dicha de tomar champagne, vinos espumosos, chocolates noruegos, viandas de las más suculentas… esplendorosos cuando tu responsabilidad y éxito te dan esa oportunidad.

Pero no a costa de faltar al trabajo, muy deficiente por cierto. No cuando te ufanas de que los boletos te los regalaron por tu excelente desempeño legislativo y es totalmente lo contrario, no cuando han dado resultado las bravuconadas para ganar reflectores periodísticos, no cuando el desempeño como legislador es tan malo, que defienden la atrocidad a punto de cometerse del caso luminaria de Panavi.

¿Dónde estamos metidos como ciudadanos? O los miembros de un partido político que miran, sin un ápice de asombro estas canalladas.

Estas pifias que se hacen llamar diputados son de vergüenza, al grado más cínico e injustificable, donde algunos de sus compañeros, en su silencio, son más cómplices que un testigo de asesinato.

No los nombro, porque me da un poco de “asquito” ver esta clase política degradante, inescrupulosa y tal vez, lo peor, ingratos con quien votó por ellos.

Innombrables, invisibles, malignos, como dice la Biblia, “no mencionarás al príncipe de la obscuridad… en ello está su presencia”.

Un llamado a colegas, a sabiendas que son “personajes” que dan la nota, se les sugiere despreciarlos noticiosamente, no merecen ni si quiera ser mencionados. Que un micrófono, una cámara o una libreta no sean testigos de sus habladurías.

Bueno solo si votan a favor del tema de las luminarias.

Estos son dos temas tan desafinados que el propio cielo ha dejado de llorar, no llueve y la sequía de agua nos alcanzará, la sequía de pensamiento, esa la votamos hace dos años, además de los innombrables tacaños de pensamientos y estúpidos al actuar.

caminante369@yahoo.com

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