#4 TiemposColumna de Silverio Marín

¡Al Tiro! | Columna de Silverio Marín

 

Página impar

Desde el sismo del pasado 19 de septiembre, casi de manera unánime, los partidos políticos mexicanos han anunciado su intención de renunciar a un porcentaje de su financiamiento público con el fin de apoyar a víctimas y damnificados del temblor y ayudar en las labores de construcción en las zonas afectadas.

Los partidos fueron subiendo la apuesta cada vez, desde el 20 hasta el 100 por ciento, en lo que puede ser una buena noticia porque significará que el sistema democrático mexicano requerirá menos dinero de los impuestos para trabajar, sobre todo en un año de altos costos, debido a las elecciones presidenciales de 2018. Pero digo que “puede ser una buena noticia”, con el pesimismo habitual, porque alguna de las posibles salidas podría resultar perjudicial para el país también.

¿Cómo, Silverio, si desde siempre hemos pedido que los partidos cuesten menos dinero de todos los mexicanos? Pues sí, hay que estar al tiro porque ni el INE ni los organismos electorales locales han fijado aún el tope de financiamiento privado para las campañas de 2018, una posible salida para que los partidos sigan teniendo los mismos gastos en bardas pintadas, camisetas con el eslogan del candidato y demás memorabilia electoral, tan común en las semanas previas a los comicios.

El financiamiento privado es el dinero que simpatizantes, militantes, candidatos y precandidatos inyectan “de su bolsa” en las campañas. Pensará algunos que es mejor que el dinero no provenga de los impuestos que pagan todos los mexicanos, sino de aquellos que están interesados en invertir en algún suspirante, y tal vez tengan razón, porque eso adelgaza el costo de la democracia mexicana… pero…

Pero ampliar los topes de financiamiento privado para las campañas tiene también un riesgo implícito: que las inversiones para las campañas electorales provengan de alguien que buscaría después cobrar el favor, cuando el candidato apoyado llegue al poder, por ejemplo, posibles contratistas de gobierno, de lavado de dinero o hasta del narcotráfico. ¡Aiwei!, ya visto así no está tan padre, ¿verdad?

El INE tiene hasta el 31 de octubre para definir los topes de campaña para la elección presidencial y hasta el último día del año para las elecciones de diputados federales y senadores. En San Luis Potosí y todos los estados con elecciones locales en 2018, el Ceepac o su par en cada entidad tendrá una fecha límite similar para establecer los topes.

Aunque la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales indica que todos los recursos privados usados en la campaña tienen que ser de origen lícito, tampoco queda claro un mecanismo que permita asegurar que se trata de dinero bien habido.

Así que, de ser esa la vía que utilicen los partidos para financiar sus campañas, la de ampliar los topes para financiamientos privados, hay que estar todos bien al tiro para que las empresas constructoras o grupos delictivos no metan mano (o dinero) en las próximas campañas. Y ahí sí, el reto es grande, no solo para el INE y su sistema de fiscalización, sino para todos los ciudadanos.

¿Esperaban que el cambio fuera para tener elecciones más austeras? Puede que no lo veamos.

Verdadero patriotismo

Si tuviera un poco de talento, escribiría algunas sentidas líneas para reconfortar a este país en los tiempos de zozobra que los recientes sismos han dejado, pero también para agradecer a todos los que han apoyado, en la medida de sus posibilidades, para recuperar lo que hemos perdido en las últimas semanas.

Pero del sismo, de la solidaridad mexicana, del amor por la patria y todo lo bueno que hemos sacado de la tragedia, ya han escrito muchos, mejor que yo.

Por eso, solo puedo decir que estoy orgulloso de este país y de su gente. Te amo, México.

@TormentoMarin 

 

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