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Al servicio del negocio | Columna de Adrián Ibelles

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La pelea entre McGregor y Mayweather puede significar lo mismo, la muerte del box o la evolución del espectáculo. O simplemente el deporte al servicio del negocio. 

La correspondencia entre ambas disciplinas hacen válidas las apuestas, a pesar de la notoria desventaja que tiene el irlandés, frente a un hombre que ha hecho de este deporte una carrera brillante.

Las facultades de Conor no quedan en duda, pero “The Money Fight” se ha reducido a un espectáculo donde vemos mucho dinero en juego, un legado, pero no un encuentro deportivo como tal.

El intercambio entre deportes se había limitado en el pasado al hobbie; ver a un Michael Jordan golfista o beisbolista nos representaba una imagen del profesional experimentando, no ejerciendo. Los deslices de CM Punk o Brock Lesnar en la UFC pueden ser un antecedente poco más afianzados a la competencia, sin que este sea necesariamente el único fin; pecaríamos de inocentes al no suponer que la popularidad de un deporte puede realzarse con la presencia de luminarias de otros negocios.

Los espectadores veremos la pelea por el morbo, con el invicto en juego de un polémico como el “Money” (al que la mitad de nosotros apostamos en contra solo por su antipatía), la presentación de este 26 de agosto será más en torno al espectáculo que a la competencia misma. El desvelo valdrá para la anécdota, y será relevante hasta que Mayweather anuncie que va a enfrentarse contra Zlatan o Bolt. 

Lo mismo dará después que un boxeador se enfrente a un ninja que a un canguro. Mientras el público ofrezca su interés no por la verosimilitud, sino por el valor del show, y las empresas sepan cómo convencer a los involucrado$$$, podemos esperar que puedan explorarse tantas variables como sean imaginables.

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