Columna de Édgar Santillana

Al ritmo y compás de la agonizante Venezuela | Columna de Edgar Santillana

De México, política y otros sones

México ha padecido tanto de la intromisión extranjera que adoptamos como costumbre ser sumamente cuidadosos (¿miedosos?) con emitir juicios sobre otros países o asuntos extranjeros.

En este espacio, respaldamos la tradición y nos limitamos a hablar de México y su política interna. De ahí su nombre, “De México, política y otros sones”. Entonces, ¿por qué “otros sones”? Se trata de un mero comodín, para aquellas ocasiones que no nos basta con los problemas de casa y optamos por meternos con los de los vecinos, dicho de manera simple, cuando nos sale lo “metiche”.

Hoy es una de esas ocasiones. Quizás la cancillería mexicana, y en general el Gobierno de la República, nos haya contagiado el ánimo y la valentía que últimamente han demostrado respecto a asuntos de orden exterior, ya sea dentro del mismo continente —hacia el sur, claro, porque aún no les alcanza el valor para tomar firmeza frente al norte—, o hacia lares asiáticos.

Cosa que no está mal: un país —y su gobierno, principalmente— debe demostrar firmeza, valentía y valor hacia el exterior, así como tomar posturas cuando sea necesario. Lo reprobable aquí es que para asuntos que sí involucran a México directamente —y lo afectan—, el gobierno demuestra siempre tibieza, debilidad e incompetencia, en muchos de los casos, vulnerabilidad. Y bueno, sin mencionar, que a veces hasta le abren al enemigo las puertas de la casa.

Por ello, concluyo que nuestro gobierno debería arreglar sus asuntos primero, tanto los internos como los de orden exterior que lo involucren directamente, y luego preocuparse por quedar bien con la comunidad internacional metiendo “las narices” donde no le llaman. Y me permitiré agregar también que el momento en que México pueda tomar posturas como las que ha adoptado en los últimos días, criticando democracias débiles, por poner un ejemplo, deberá suceder cuando sea un ejemplo de lo contrario a lo que critica y no un símil.

A pesar de lo dicho, y dejando para otra entrega lo que faltó decir de nuestro gobierno, vamos a aprovechar esta temporada donde los mexicanos nos sentimos con la capacidad de evaluar otras naciones, como si fuésemos un país ejemplar, y hoy por primera vez, vamos a tocar otros sones, subiremos el volumen y nos iremos a las siguientes líneas al ritmo, y compás agonizante, de Venezuela.

El pasado domingo Venezuela llevó a cabo “elecciones” (sí, entre comillas porque todo resultó más chueco que los trucos que nos juegan aquí en México) para elegir la nueva Asamblea Nacional Constituyente cuyo principal objetivo, si lo decimos de manera bonita, es la creación de una nueva constitución venezolana; pero si lo decimos tal cual es, busca legitimar las atrocidades, locuras y estupideces del pseudopresidente de aquella nación, o lo que queda de ella, Nicolás Maduro.

Con ello, la Asamblea Nacional, que los venezolanos eligieron hace menos de dos años, institución en poder de las fuerzas críticas con el chavismo, desaparecerá, trazando reglas del juego que únicamente benefician a quien tienen por presidente, y callarán las voces de la oposición. En términos simples, en Venezuela sonará una sola voz todopoderosa: la de Maduro. Y si acaso llega a sonar alguna otra, será callada y eliminada —con todo lo que pueda significar el término—  y ahora de forma “legal”.

Porque es precisamente la intención del presidente venezolano. No le ha bastado con llevar a la miseria a todo un pueblo, a todo un país; no le ha bastado provocar la muerte de miles por hambre, falta de servicios básicos de salud, y peor aún, por la represión hacia los ciudadanos por parte de las fuerzas armadas bajo su mando. No, no le ha bastado, ahora quiere que todo eso sea legítimo, por ello urge a la creación de una nueva constitución hecha a su modo únicamente por simpatizantes y adoradores de su abominable administración.

Sobra decir que los resultados de las elecciones del domingo no son reales, fueron manipulados por el Consejo Nacional Electoral de Venezuela por instrucciones, evidentemente, de Nicolás Maduro, para obtener el triunfo. Lo que se confirma con las declaraciones del responsable de Smartmatic, la empresa que ha llevado a cargo la gestión electoral de Venezuela a partir del año 2004, quien aseguró ayer miércoles que el dato de participación en los comicios para dicha asamblea ha sido manipulado.

También, diversos países reaccionaron de inmediato y no reconocieron las elecciones del domingo en Venezuela, entre ellos México, Estados Unidos, España, Chile, Argentina, Brasil, el Vaticano y la Unión Europea. Lamentaron que Venezuela “avance hacia la dictadura”.

Pero lamentarse no basta, al pueblo venezolano le urge ayuda y dentro de sus fronteras cada vez se hace más difícil que la consigan. Y si no se hace algo, Maduro tendrá el camino libre, y puedo augurar que todo lo que hemos visto hasta ahora, se quedará a años luz de lo que está por suceder. La comunidad internacional, debe permitirse perder un poco la postura, las apariencias y hasta la diplomacia y actuar, y realmente demostrar que lo que ocurre en Venezuela les preocupa y les ocupa.

@Santillana_Edg

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