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Al diablo con el cerco mediático | Columna de Enrique Domínguez

Cuentas Claras

 

Actualmente en nuestro país, solo el 25 por ciento del territorio nacional cuenta con servicio de internet. Se ha mencionado que solo las principales poblaciones y no todos los municipios cuentan con este servicio. Existen comunidades apartadas y marginadas que el único servicio de comunicación real es el medio tradicional, ya sea la televisión con señal abierta y/o la radio. Fuera de ello, apelar a las redes sociales, quedará solo en limbo, sin ninguna aspiración.

A partir de ello, es muy importante considerar que el medio alternativo mediante redes sociales se convertirá en un futuro en el medio más certero y con opciones para escuchar diferentes opiniones y dejar a un lado la manipulación. Los medios tradicionales se convertirán en proveedores de imágenes, videos y documentos de archivo, mientras que el ahora líder de opinión o periodista alternativo será el informador con mayor apego a una realidad donde la crítica, el análisis y un contacto más terrenal con la población sea a elección y no por imposición de un monstruo de los medios.

Desde hace algunos años las redes sociales han ganado terreno en este avance vertiginoso de la tecnología a través del internet, teniendo como medio un smartphone o una computadora. Basta tener una conexión y abrir de inmediato esa fuente inagotable de conocimiento que brinda la navegación. En consecuencia, esto permitirá entre otras cosas tener un mayor alcance, emprender campañas, acciones y educación a la población más alejada e incomunicada.

Existe la imperiosa necesidad de romper el cerco mediático para tener a la disposición información de primera mano, evitar el sesgo, la ocultación o las fake news.

Los medios tradicionales se encuentran en un nivel de decadencia tal, que la credibilidad disminuye día a día, la población ya no se conforma con la información fácil. Sin embargo, en la mente conservadora sigue prevaleciendo la idea de establecer como fuente válida al medio que tenga más rating, tiraje o el “renombre” de un multicitado conductor de noticias.

En el ámbito periodístico la antigüedad, la trayectoria y el esfuerzo suelen ser una constante, pero a veces la soberbia invade, establece parámetros y leyes no escritas para poder inmiscuirse en el poder de la información aplicando la experiencia y el “colmillo”.

Hay periodistas cuyo nombre está dado por un sobresaliente desempeño en muchos momentos de su carrera, eso marca el camino y establece jerarquías. Desgraciadamente hay otros que poco les importa romper sus ideales y corromper, al grado de prostituir la información. Es común leer o escuchar relatos caricaturescos de situaciones que están fuera de toda realidad y ahora con más ahínco se dedican al golpeteo a todo lo que no convenga a sus propios intereses económicos, el desapego a la ética periodística los convierte en facinerosos.

Resulta vergonzoso ver el sesgo y el descaro de enarbolar sus ficticios pensamientos de un México en picada, en manos de un dictador, críticas agrias, la entretención por los zapatos “sin bolear”, el teléfono celular de última generación versión platino del hijo menor del jefe del Ejecutivo y otras ridiculeces más, que solo llegan a generar en la población una especie de lástima por no tener otra cosa que decir, cuando en realidad la decadencia se da en el medio tradicional. Dicho esto, es necesario comentar que se mantiene mucho poder todavía y se cuenta con la infraestructura que un medio establecido por años puede mantener hasta cierto punto el control.

El gobierno federal tiene un presupuesto para medios en 2019 por 4 mil 258 millones de pesos, comparado con el 2018 que fue de 3 mil 278 millones de pesos, lo que representaría un aumento de 53% con respecto al año anterior. Pero no hay que olvidar que también representa un descenso de 65% a lo ejercido en 2018, que superó los 10 mil 725 millones de pesos durante la gestión de Enrique Peña Nieto. Un claro ejemplo de sesgo informativo se establece en la publicación del diario Reforma con fecha del 17 de diciembre con el encabezado: “Piden 53% más para publicidad”.

No hay que soslayar que el periodismo alternativo a través de redes jugó un papel muy importante para la difusión durante la campaña del actual presidente de la República. Resulta injusta la satanización de “youtuberos” por parte de los medios tradicionales, empleando calificativos poco honrosos que solo dejan entrever las carencias más elementales de credibilidad para aquellos que se sienten con el poder de ser únicos en la información real y verídica.

Apegarse y mantenerse a un ideal es algo que se valora con vehemencia, encomiable la labor de muchos “youtuberos” que prefieren anteponer la libertad y la honestidad, antes que pretender apoyos gubernamentales perdiendo la razón y el aprecio de quienes confiamos en ellos.

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