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Aguilar Camín tiene razón sobre AMLO | Columna de Luis Moreno Flores

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No hay sorpresa en que el texto El México de López Obrador, escrito por Héctor Aguilar Camín y publicado, la semana pasada, en el diario El País, haya sido tan bien recibido. Tiene razón en todo. (Para quien aún no lo haya leído, aquí está el enlace.)

Aguilar Camín realizó un enjuiciamiento de Andrés Manuel mediante un análisis página a página de 2018: La salida. Decadencia y renacimiento de México. Libro en el que el dirigente de Morena perfila su proyecto de nación.

Los rivales políticos de AMLO aprovecharon que el escrito del director de Nexos (dentro de la parcialidad natural en una opinión) es acertado y justísimos, para viralizarlo. Porque no es lo mismo que un analista que no ha radicalizado sus opiniones y que además se desliza con suavidad sobre las letras critique a AMLO, a que otro, como Ricardo Alemán, que explota de forma embustera supuestas verdades, lo haga.

La parte que parece causarle más alerta a Héctor reside en lo que llama “delirios de fe”. López Obrador parece que retomará el discurso fallido que utilizó en 2012: la república amorosa. << La agenda se vuelve evangelio, el proyecto político, camino a la felicidad>>.

El guiño religioso es claro y Aguilar así lo consigna. No es un secreto para nadie que AMLO y su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, se han encargado de generar una base entre el clero mexicano. Algo, en apariencia, no muy progresista ni de izquierda.

La iglesia, pese a las flaquezas que ha exhibido en los últimos tiempos, es un grupo de poder y mercado electoral que no debe ser obviado. Su fortaleza aún es fundamental.

Este año coincidí con los colaboradores de un importante operador político. Ellos comentaban que uno de los mayores orgullos de su jefe era el haber operado la caída de Marcelo Ebrard, quizá el único perfil que pudo suceder a López Obrador. De acuerdo con su relato, el misil vino desde la cúpula de la iglesia católica. <<Nunca le perdonaron la legalización del matrimonio igualitario>>. No tengo pruebas de que así hayan ocurrido las cosas, no obstante, la advertencia es clara.

Aguilar Camín desnuda la estrategia de Morena y la reduce a una apuesta para hacer que las personas “crean”. En qué, no importa. <<No hace falta que las ganas de creer ganen las emociones de todos los mexicanos. Basta con que un tercio de los votantes se disponga a creer que la promesa de López Obrador se hará realidad. Entonces López Obrador ganará la presidencia (…)>>. Claro. Pero, ¿no es la fe el sustento de absolutamente todas las campañas políticas de la historia de la humanidad? (incluidas democracias y no democracias). Creer que la corrupción va a parar. Creer que tendremos más dinero en el bolsillo. Creer que la vida mejorará. De este modo se entiende el desencanto instantáneo que se tiene por cualquier político de Fox a Macron (quien según Le Journal du Dimanche ha perdido 10 puntos de popularidad entre la población en poco más de un mes).

Es triste pero también humano. El electorado es primario al elegir a sus funcionarios. La victoria se la lleva el que mejor provoca. Quien no lo entienda no tiene oportunidad de competir. Así jugarán todos los rivales de López Obrador. El PRI pedirá un salto de fe por parte de los ciudadanos para darle la confianza de completar las reformas peñanietistas. El PAN dirá que debemos creer en que ahora sí lo harán bien. Armando Ríos Piter jurará, de ser necesario, con su vida que no es un instrumento priista y que los candidatos independientes son panacea de México.

Todo en AMLO es debatible. Héctor Aguilar Camín no dijo ninguna mentira. No obstante, las elecciones se ganan por percepciones. Es tramposo, sí. Aunque también es tramposo exigir algo más. Nadie puede predecir qué hará quien se siente en la silla presidencial.

Por lo menos con Andrés Manuel hay una certeza. Será muchas cosas, menos corrupto. Si ocurriera lo contrario, sus enemigos ya hubieran encontrado “algo” y desmontado de una buena vez y para siempre su acto. Aunque Héctor no lo vea así: <<No he visto nunca en López Obrador sino a un político profesional. Soy incapaz de penetrar o de creer en su dimensión ética o moral>>.

Echemos un volado y aguardemos. Qué más nos queda.

@LuisMorenoF_ 

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