CiudadDesde el palco

Para abril o para mayo. Columna de Paco Rodríguez

DESDE EL PALCO.

 

Más de dos mil seiscientos kilómetros de cielo se tienen que recorrer para una ruta San Luis Potosí – Monterrey – Chihuahua – Ciudad de México – San Luis Potosí en avión. Así lo aprendió su servidor quien, gracias a un viaje de trabajo,  el miércoles pasado tuvo la oportunidad de observar gran parte del territorio nacional desde 30 mil pies de altura sin imaginar que en el trayecto iba a tener la entrevista que debió pactar hace tiempo.

Caminando rumbo a la puerta 65 de la terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, a punto de abordar mi último vuelo del día, una voz conocida me indica que si voy para San Luis, es momento de abordar. Se trata de Jacobo Payán Espinoza. No cabe duda que a veces el mejor publirrelacionista es el poder de la sincronía.

El escenario del casual diálogo tiene tantas temáticas como escenarios. En la rampa, rumbo a los andenes, platicamos de la industria del Fitness. Rumbo a la aeronave no dimos crédito en cómo los Vaqueros pudieron perder el juego divisional ante los Empacadores. Al percatarnos que su asiento a bordo del Embraer 190 sería el 14-C y el mío el 14-B los dos sabíamos que durante el vuelo el tema sería uno: el futbol potosino.

Acabo de recibir una llamada de uno de tus compañeros, ¡yo les digo todo lo que quieran! Pero no les puedo decir más de lo que sé– dijo Jacobo Payán y agregó – Las cosas van bien pero nadie puede manejar la información como un hecho cuando todavía hay muchos protagonistas involucrados y los mismos tiempos del futbol mexicano aún no llegan –  .

Incluso contó como su mismo papá (Jacobo Payán Latuff) lo llamó en días pasados para preguntarle si era cierto todo lo que se decía en la prensa luego de leer algunos artículos:

-“¡Hasta mi ‘jéfe’ me habló para preguntarme! pues leyó en la prensa que ya todo estaba hecho y tanto rollo. ¡Hasta a mi papá le tuve que explicar!”– dijo riéndose del hecho y abundó refiriéndose a cómo surgen algunos de los materiales periodísticos –”Fíjate nada más lo que hacen: toman un pedacito de la nota del ‘Récord’, otro de la de ESPN y otro de otro y así se van y los conectan con conjeturas propias sin nada confirmado”– y para ejemplificar se refirió al pasado: “En verano de 2016 decían que de lo de la compra de Jaguares y esas cosas, y yo ni siquiera estuve nunca involucrado. Otros han dicho y aseguran por ejemplo que la franquicia de Atlético San Luis no existe. ¿Qué les digo? Bueno, si ellos dicen que no existe pues no existe (sic)”.

La verdad es que Jacobo Payán tiene un punto.

Hay algunos escenarios en los que el protagonismo de nosotros los comunicadores y/o periodistas puede ser peligroso para la cristalización de proyectos. Toda negociación es un juego de póker, y es mucho más difícil ganar la partida cuando en la mesa hay una prensa que a veces juega y otras revela las cartas que todos los jugadores tienen. El juego se vuelve confuso y a menudo nadie gana. Esto no lo dijo Payán, es mi humilde opinión.

Así pues, es importante señalar que nadie; ningún medio local, nacional ni extranjero, ni tampoco ningún periodista de cualquier nivel tendrán la facultad para declarar como oficial la llegada, o no, del futbol profesional a San Luis Potosí. Esta, irremediablemente llegará a través de una serie de firmas en documentos y para ello muy probablemente tendremos que esperar, como decían los hermanos Carrión, para abril o para mayo.

Eso sí, se lo prometo: de aquí a entonces veremos, leeremos y escucharemos de todo. Solo espero que mientras tanto la prensa, sobre todo la local, tenga claro que no siempre debe triunfar el ego del periodista, a veces es mejor que se cristalicen los proyectos.

 

¡Poker face! Nos conviene a todos

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