Desafinando

Abolir el limbo | Columna de Óscar Esquivel

Desafinando

Teoría del transporte…política errante

La elección que buscamos será la especialización o conocer de todo, sentido común o buscar soluciones con el enfoque de resolver los problemas con solo ordenarlo, por ocurrencia o generar estrategias claras con miras a crecer como ciudad y como estado.

No he conocido a persona alguna que desee vivir en el caos, en urbes donde todo sucede y poco se resuelve, nos preguntamos ¿Por qué nos pasan cosas como para llegar a maldecir al gobierno, al vecino, al transeúnte? ¿Será por la carga emocional tan negativa que cargamos todos los días, por culpa de lo que ocurre a nuestro alrededor?

En la ciudad, el pueblo o la comunidad más apartada, continúan solicitando a nuestros gobernantes eliminar los mismos vicios que se tienen durante años; entre contrincantes políticos se echan la pelota unos a otros y no se ponen de acuerdo para solucionar los problemas ciudadanos… Se buscan resoluciones pidiendo a Dios no encontrarlas, tal parece que el limbo, la nada, es el sitio ideal para el político buscador de poder llegando para no ser, ni hacer lo que le corresponde.  

Vivir en la nada es toda una teoría teológica, en la cristiandad el limbo es donde reposan las almas de los niños no bautizados, algunas corrientes católicas no lo han aceptado, pero Pio X intento que en el catecismo de principios del siglo pasado se impusiera, no fue hasta que Juan Pablo II propuso retomar el tema, para que las almas tomaran su curso y llegaran al paraíso con Dios. Entonces se abre el limbo para aquellos errantes sin alma. Si esto es así, sería conveniente en términos del estado laico comenzara a abolir el limbo donde se encuentran las administraciones de todo el país.

Se reconoce el esfuerzo de algunos por querer salir de ahí, de ese estado casi catártico, indolente y perezoso, pero se topan con la inercia del más fuerte de los males, la dejadez administrativa, el caos y la corrupción.

Se vive un panorama con muchos problemas en la mayoría los servicios y de la vida pública, pocas soluciones eficaces a problemas añejos – se hace la tarea sin terminarla- sin contar la opacidad en cómo se guarda la información del gasto público.

Los pretextos sobran, las ganas también pero como la expresión popular “mira cómo trabaja, se parte el lomo…si pero no avanza, entonces ¿Cómo es que trabaja tanto y no da resultados? Sin una verdadera visión de estado para modernizar la administración gubernamental siempre generara problemas, molestias y hasta fastidios.

Para ejemplos hay muchos, de todo tipo, y creo no es cuestión burocrática, es el método, por ejemplo, el problema del transporte de taxis, con la llegada de la empresa Uber, como pregunta inicial: si ya se conocía como tendencia mundial el nuevo tipo de movilidad para las personas que utilizamos el transporte de taxis ¿Por qué no se planteó con tiempo el sistema de convivencia con el taxismo tradicional? Se quiso pagar a los concesionarios con unidades nuevas con créditos blandos para contener la furia de los choferes o dueños de las concesiones, así apaciguar la molestia que les ocasionó la nueva competencia de Uber, generando expectativa positiva pero…mucho auto nuevo y poca calidad en el servicio.

Un estado donde las regulaciones solo quedan en discursos provocan caos como la violencia desatada contra los autos de Uber y sus pasajeros, parece que son presa de una cacería al mejor postor, la autoridad dejar hacer en su pensamiento ilógico “A ver quién se cansa primero”; la Secretaría de Comunicaciones y Transportes ha sido omisa, permisiva y hasta cómplice de los actos vandálicos de los taxistas en contra de la otra empresa en competencia.

La primera gran reforma del transporte público que se realizó fue en el corto periodo del Ing. Gonzalo Martínez Corbalá como gobernador del estado, se planificó a detalle como otorgar concesiones, como financiar unidades nuevas, se hizo política pública, se consultó a los interesados y a la sociedad, dando resultados que cambiaron la cara del transporte público en San Luis Potosí.

¿Y ahora? ¿Dónde está la política? No basta con inyectar recursos solamente, falta conciliación entre las parte como primer paso, buscar mecanismos tecnológicos adecuados para el taxismo tradicional, que los haga más competitivos y estén en las mismas circunstancias que su competencia, establecer reglas claras de cuotas y tarifas donde de una mayor certeza al usuario, siempre privilegiando la sana competencia bajo la aplicación de ley de oferta y demanda.

La zonificación de las ciudades, donde se conozca y reconozca quienes prestarán el servicio y por último el control del sistema de operación de ruletaje es decir a cada quien su parte generará competencia en igualdad de circunstancias, se obtendrá un mejor servicio y al final el usuario será el más beneficiado.

Así como el transporte, podríamos mencionar ejemplos donde la política debe convertirse en hechos claros y efectivos.

Retomemos los temas pendientes, con opiniones de expertos, experiencias propias como esta del transporte y vivencias ciudadanas.

Problemas añejos por resolver en los diferentes sectores de la administración pública del estado y de los municipios, deben ser sometidos al escrutinio, pero también al deber de proponer soluciones.

Desafinar es la poca claridad en los objetivos…metas comunes con políticas públicas que no estén en el limbo.

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