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A descansar haciendo adobes | Columna de Ricardo Sánchez García

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Las vacaciones como concepto jurídico son el derecho constitucionalmente protegido por el que todo trabajador tiene acceso a un período de descanso retribuido y no sustituible por compensación económica. El derecho a vacaciones es un derecho físico del trabajador que le garantiza, más que el reposo, su desarrollo personal, dicen los diccionarios jurídicos.

Sin embargo, es usual escuchar en las personas que van a descansar haciendo adobes para referirse a la triste realidad del suspenso de las consecutivas jornadas, para iniciar el de vacaciones con la implicación obligatoria de seguir haciendo actividades.

El Diccionario Abierto y Colaborativo define Descansar haciendo adobes cuando en el tiempo destinado al descanso, se trabaja en algo diferente a lo habitual. Considerado esto como una virtud incluso religiosa, porque dicen algunas propuestas que para enaltecer la espiritualidad y robustecer la fortaleza, también como virtud, se recomienda jamás estar sin hacer nada y además “estar siempre útilmente ocupado”, frase esta última del Padre José María Vilaseca.

En relación a esto último, la recomendación implicaría barrer cuando se canse de lavar trastes, doblar ropa cuando se canse de barrer, limpiar muebles cuando se canse de doblar ropa, escribir un artículo cuando se canse de doblar ropa y así subsecuentemente hasta agotar el tiempo. Así las energías estarán canalizadas y se olvidarán los malos pensamientos, pues también se ha dicho, la ociosidad es la madre de todos los vicios. Al final de la jornada se podrá decir: valió la pena estar ocupado haciendo siempre algo útil.

Con datos de Expedia, en su estudio “Vacation Deprivation 2016” podemos tener un acercamiento a estadísticas. En Europa, el promedio es de 26 días por año laboral. España, Alemania, Francia, Finlandia, Italia, Emiratos Árabes y Brasil son los países que más días de vacaciones tiene al año en el mundo, unos 30 días por año. Los chinos, con 14 días por año son los menos favorecidos. En Corea del Sur, tienen 15 días de descanso por año, lo mismo que en Chile, donde por ley corresponden 15 días de vacaciones.

A los mexicanos se nos conceden 15 días de vacaciones por año. Esto posiciona a México en el tercer lugar de 28 países del mundo. El 80% de los mexicanos disfruta de sus vacaciones en su totalidad y ocupamos el lugar 22 de 23 en cuanto a la conciliación de vida laboral y familiar.

En la visión Aristotélica, el concepto de trabajo tiene un sentido peyorativo por carecer este de espacios para el ocio y considerarse una ocupación para los esclavos. El trabajo físico tiene sentido porque con la ocupación se transforma la materia. El Estagirita reconoce al trabajo como una actividad necesaria para que la ciudad subsista, pues es con esta actividad que se lograrán subsanar las necesidades básicas del ciudadano.

Si bien las continuas evoluciones semánticas de conceptos como el trabajo nos han llevado hoy a considerar una diferenciación entre el intelectual y el físico, diferenciación más de la modernidad que de los clásicos griegos, también es cierto que desde entonces se tenía la claridad de la importancia del hacer humano para la subsistencia de las sociedades. La esclavitud era vista en función de la satisfacción de las necesidades vitales, por ello estaba perfectamente justificada.

Pero el tema de las vacaciones está directamente relacionado con el ejercido o no derecho a la ocupación y al empleo. En el marco internacional de los derechos humanos persiste el derecho que todas las personas tenemos al trabajo, con condiciones equitativas y a la protección contra el desempleo. Pero también se defiende el derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.

Pero como sabemos esto a menudo no es posible. La situación económica lleva a muchas personas trabajadoras a fomentar el autoempleo en periodos vacacionales o buscar un trabajo temporal, aunque en realidad en lo ordinario estamos obligados a la alternancia entre varios empleos.

El asunto de hacer adobes se referirá no sólo a la necesidad de percibir algo extra para cubrir gastos familiares ordinarios, sino incluso a realizar actividades del hogar, sean pendientes aletargados durante la vida. Sirvan las vacaciones para reordenar ideas, acomodar libros, revisar viejas cajas del archivero o deshacerse de los arrumbados cajones de los recuerdos.

Sin temor a los adobes, démonos tiempo para la reconstrucción de ideales, la recarga de energías y el reordenamiento de las necesidades físicas y espirituales.

Pero sobre todo no olvidemos, estar siempre útilmente ocupados, entendiendo el espacio de ocio como una ocupación de recarga natural y necesaria.

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