#4 TiemposColumna de Jorge Ramírez Pardo

1968, el 27 de agosto estudiantil | Columna de Jorge Ramírez Pardo

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-En contraste, desgobierno en Puebloquieto-

Hoy, 27 de agosto, pero, hace 50 años, el ahora emblemático Movimiento estudiantil de 1968 protagonizaba la mayor concentración de participantes en una manifestación trocada en mitin cuando desembocó en el Zócalo de la ciudad de México. Ahí mismo, en el asta bandera ubicada en el centro de la plaza, se izó una bandera rojiblanca, símbolo de huelga. El recuento oficial dice que fueron 200 mil personas las que arribaron a ese lugar. Otras versiones consignan 400 mil.

Estaba pactado un diálogo para el 1º de septiembre y, por ese motivo, se acordó instalar un campamento ahí en el sitio y se sugería ese mismo lugar para el concitado diálogo. Ni hubo tal diálogo y, en cambio, el campamento fue desalojado con lujo de violencia por el ejército antes del amanecer del día siguiente.

El periodismo de entonces, prensa, radio y televisión, descalificaban a ultranza el Movimiento estudiantil, con inserciones y/o notas pre-pagadas. Uno de los escasos espacios de ejercicio periodístico crítico/analítico era el suplemento “México en la cultura” inserto en la revista “Siempre!”, con opiniones y textos de los entonces jóvenes José Emilio Pacheco y el ya toque críptico de Carlos Monsiváis. Los propios editorialistas del grueso de páginas de la revistas, dividían sus opiniones sobre el suceso, con predominio de posturas progubernamentales.

Ese mismo 27 de agosto, el Comité de Intelectuales, Artistas y Escritores, publicó un manifiesto (no era el primero). Estos son algunos de los puntos expresados:

  •          El movimiento representa una revolución en la actitud de la cultura hacia la sociedad
  •          Nos manifestamos contra las supercherías democrático-burguesas de una clase en el poder que ha mediatizado la revolución mexicana (…) pérdida de independencia de la clase obrera
  •          Monopolio político disfrazado de serviles partidos políticos de oposición
  •          Libertad de prensa consistente en libertad de mentir con subsidio
  •          La reforma agraria convertida en el empobrecimiento de los campesinos más pobres y el enriquecimiento de los más ricos

El manifiesto, está signado entre otros, por Juan Rulfo, José Revueltas (quien unos días después irá a la cárcel), Carlos Monsiváis, Jaime Augusto Shelley, Sergio Mondragón y Manuel Felguérez (pintor y escultor zacatecano, aún en activo, perteneciente al grupo denominado de La ruptura).

Como se puede apreciar, hay una postura valiente y radical si se considera el remarcado autoritarismo gubernamental que 35 días después protagonizará una masacre. La terminología, de suyo, tiene connotaciones marxistas.

Lo obvio es que la situación identificada hace 50 años, en tanto diagnóstico social y ejercicio de poderes, no cambió durante el siguiente medio siglo. La sintomatología, a veces maquillada con supuestas “reformas” o período de “transición”, nunca tuvo cambios de fondo.

Medio siglo después, apenas se da un golpe electoral certero a la descompuesta clase política y…, la moneda está en el aire. Los medios de comunicación, solo algunos impresos y radiofónicos, sí procrearon, a contracorriente, una línea tangencial crítica y con relativa independencia. Pero los más poderosos monopolios de televisión y radio, cómplices de procesos electorales enlodados, no descansarán en su ejercicio en favor exclusivo de sus intereses, amenazado ahora donde más les duele, la disminución de sus ingresos.

Pintura de Carlos Merida, En Tono Mayor, 1981

Puebloquieto, aún luce al margen de la historia

En el plano (no), ¿gubernamental?, del ejecutivo estatal y en su sector cultura comparsa, no solo hay un desdoro en la medida de mostrar desentendimiento del cambio de paisaje político/administrativo, sino que a casi 3 años de haber llegado, (des) lucen sin un programa de trabajo propio y genuino que no sea sostener la impunidad producto de la corrupción heredada y la propia. Esto se remarca en el Centro de las Artes donde los directivos, particularmente en el rubro académico, parecen no entender el suceso vivido por estudiantes de la UNAM, el IPN, gremios intelectuales, obreros y la sociedad toda, hace 50 años.

Nimias excepciones

Entre la escasez artístico/cultural local, sobresale el trabajo actual realizado en la Casa de la Cultura de la avenida Carranza (denominada museo en la guisa oficial) y en el Museo del Ferrocarril (con dos relevos de mando y un interinato en menos de 3 años). Al frente de estos espacios dinamizados y preocupados por la formación de público, resalta el trabajo realizado por dos mujeres (no son “legión extranjera”) con sólida formación, imaginación y ganas de trabajar.

Muy aplaudible es también Olivia Portillo, quien obtuvo en días pasados título de maestría en Cine documental, luego de una licenciatura en el mismo Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM, antecedida por otra licenciatura en la UASLP. Ella, igual que los mejores realizadores fílmicos locales, está en el exiliado.

Desde luego hay otras mínimas excepciones y sólidos creativos no beneficiados ni corrompidos por la nómina oficial alta; varios de los más destacados también eligieron el exilio. Al tiempo habrá espacio para mostrar sus aportes y logros.

Por contra, el titular local de la secretaría de Cultura y sus allegados, engañan a potosinos talentosos con quienes comprometen su palabra para realizar proyectos de coinversión; los hacen aportar trabajo y recursos financieros, les condicionan a llevar primeros créditos institucionales en productos derivados, e incumplen sus compromisos. Esa es una de entre varias maneras de mentir y defraudar. Para ellos, ni 50 años han bastado para un aseo o refundación.

*Jorge Ramírez Pardo, enredarteslp@hotmail.com,  periodista y cinematografista por la UNAM.

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